Muchos padres de familia han levantado las alertas sobre situaciones que podrían poner en riesgo a menores en Roblox
Roblox, la plataforma de videojuegos en línea con más de 70 millones de usuarios activos diarios en todo el mundo, enfrenta un fuerte escrutinio público y legal en Estados Unidos. La empresa, valuada en miles de millones de dólares en el mercado bursátil, ha sido señalada por presunta inacción frente a la presencia de depredadores y contenido inapropiado en su ecosistema digital. El caso ha encendido las alarmas en el debate sobre la seguridad infantil en entornos virtuales.
En los últimos meses, diversas organizaciones y autoridades han puesto bajo la lupa las medidas de seguridad que Roblox asegura implementar. El contraste entre la imagen de un espacio “seguro y creativo” y los testimonios de casos de abuso ha generado un choque que hoy coloca a la plataforma en el centro de una controversia internacional. La discusión no sólo impacta en el ámbito legal, sino también en la reputación de la compañía y en la confianza de millones de padres.
La tensión creció cuando la empresa demandó al creador de contenido conocido como “Schlep”, un YouTuber que se dedicaba a identificar y exponer depredadores dentro de la plataforma. Aunque su trabajo derivó en varios arrestos, Roblox lo acusó de exponer a menores a riesgos al recrear situaciones sensibles. Este choque entre la iniciativa ciudadana y la postura corporativa abrió un debate sobre los límites de la vigilancia comunitaria y la responsabilidad de las empresas tecnológicas.
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El caso de Schlep, además, puso en evidencia inconsistencias. El creador reveló que en su infancia fue víctima de grooming por parte de un desarrollador popular en Roblox, y aunque la compañía le ofreció apoyo emocional, no retiró al agresor de la plataforma hasta años más tarde. Este antecedente refuerza la narrativa de quienes acusan a la empresa de actuar con lentitud frente a riesgos graves.


La demanda de Luisiana contra Roblox
La controversia alcanzó un nuevo nivel cuando el estado de Luisiana presentó una demanda en contra de Roblox, alegando que la compañía prioriza sus ingresos sobre la seguridad de los niños. El fiscal general del estado fue contundente al declarar que la plataforma está “invadida por depredadores y contenido dañino”, lo que representa un “peligro claro y presente” para los menores de edad.
La demanda cita ejemplos de juegos con nombres perturbadores como Escape to Epstein Island o Public Bathroom Simulator Vibe, en los que, según las autoridades, se encontró material explícito. Además, se presentó el caso de un individuo arrestado que utilizaba Roblox con un modulador de voz para hacerse pasar por mujer y atraer a menores.
El gobierno de Luisiana no sólo busca sanciones, sino también la prohibición de Roblox dentro del estado, una medida drástica que podría sentar un precedente en la regulación de plataformas digitales. La iniciativa abre la puerta a que otros estados o incluso países consideren medidas similares si la empresa no refuerza sus protocolos de seguridad.
Hasta el momento, Roblox no ha emitido una respuesta oficial a la demanda. En su sitio web, la compañía mantiene la postura de que ofrece “un entorno seguro y positivo” y que cuenta con filtros automáticos, moderadores humanos y herramientas de control parental. Sin embargo, las autoridades argumentan que dichas medidas son insuficientes frente a la magnitud del problema.
Impacto económico y reputacional
La polémica no sólo amenaza la permanencia de Roblox en determinados territorios, sino que también genera incertidumbre entre inversionistas y accionistas. La empresa, que cotiza en la Bolsa de Nueva York, podría enfrentar caídas en su valor si más estados norteamericanos inician acciones legales o si la percepción pública continúa deteriorándose.
Además, la confianza de los usuarios y, sobre todo, de los padres de familia se ha visto comprometida. Roblox ha construido su éxito en gran parte gracias a la participación de niños y adolescentes, quienes representan la base de su comunidad y su modelo de negocio basado en microtransacciones. Una crisis de reputación relacionada con la seguridad infantil podría tener consecuencias de largo alcance en sus ingresos.
Por otro lado, el debate también se traslada al terreno de la regulación tecnológica. Expertos en ciberseguridad señalan que el caso Roblox puede marcar un antes y un después en la exigencia de marcos legales más estrictos para las plataformas digitales, obligándolas a implementar mecanismos de protección más robustos y transparentes.
La presión política, legal y social obliga a Roblox a replantear su estrategia. En un mundo cada vez más digitalizado, el tema de la protección infantil en línea no es sólo una cuestión ética, sino también económica y de supervivencia empresarial.
¿Qué sigue para Roblox?
El futuro inmediato de la plataforma dependerá de cómo responda a las acusaciones y demandas en curso. Si decide reforzar sus medidas de seguridad y colaborar de manera más activa con las autoridades, podría contener el impacto y recuperar parte de la confianza perdida. Pero si la empresa mantiene una postura defensiva, corre el riesgo de enfrentar sanciones más severas y un mayor desgaste reputacional.
El caso de Roblox refleja una problemática global: la falta de regulación efectiva en plataformas masivas que congregan a millones de menores. Lo que ocurre en Estados Unidos podría replicarse en Europa, América Latina o Asia, donde el tema de la ciberseguridad infantil gana relevancia.
Mientras tanto, padres y usuarios enfrentan la disyuntiva de seguir utilizando Roblox bajo las herramientas actuales de control parental, o buscar alternativas más seguras. La conversación pública ya está abierta y cada nuevo caso reportado aumenta la presión sobre la compañía.
Lo que está en juego no es solo el futuro de una plataforma de videojuegos, sino el modelo de negocio de toda una industria que ha basado su crecimiento en comunidades infantiles y adolescentes. El desenlace de esta controversia marcará un precedente en el equilibrio entre entretenimiento digital, seguridad y responsabilidad corporativa.




