El pasado 19 de julio, el volcán Iztaccíhuatl fue testigo de una desgarradora tragedia que ha generado conmoción a nivel nacional. Paolo Sánchez Carrasco, un adolescente de tan solo 14 años, fue encontrado sin vida en una zona de alta montaña
Paolo Sánchez Carrasco, un adolescente de tan solo 14 años, fue encontrado sin vida en una zona de alta montaña del volcán Iztaccíhuatl, a casi 5 mil metros de altitud. Su último video, compartido antes de morir, dejó una frase estremecedora: “Me voy a congelar”. Estas palabras se han convertido en símbolo del peligro que implica subestimar las condiciones extremas de las montañas mexicanas.
El cuerpo del joven fue localizado en el paraje conocido como “Dos Portillos”, en la ruta del Cerro de Altzomoni, dentro del Parque Nacional Iztaccíhuatl-Popocatépetl, en el Estado de México. Según los primeros reportes de los rescatistas, Paolo no contaba con el equipo necesario para soportar las bajas temperaturas y la altitud, factores que probablemente derivaron en un cuadro de hipotermia fatal.
Lo más desconcertante es que Paolo emprendió la ascensión sin acompañamiento profesional, sin ropa térmica, sin sleeping bag y sin acceso inmediato a un refugio. En el video que grabó poco antes de su muerte, se le ve asustado, pero tratando de mantener la calma. “No mames, me voy a congelar… no traigo ni siquiera sleeping bag”, dice con una mezcla de humor nervioso y resignación, mientras el paisaje nevado lo rodea.
Te puede interesar: Suspenden búsqueda de menor arrastrado por cocodrilos en canal de Michoacán
Una de las principales interrogantes que rodean el caso es cómo fue posible que un menor de edad accediera a una zona tan remota sin supervisión ni equipamiento adecuado. Las autoridades han iniciado una investigación para determinar si hubo omisiones por parte de adultos cercanos al joven o si se trató de un acto deliberado de aventura personal.
Hasta el momento, no se ha emitido un dictamen médico oficial sobre la causa de muerte, pero la hipótesis de hipotermia cobra fuerza por las condiciones climáticas extremas en las que fue encontrado. Las temperaturas en esa altitud suelen ser gélidas, y sin protección térmica, el cuerpo humano pierde calor rápidamente.
Tampoco está claro si Paolo avisó a alguien sobre su expedición, o si emprendió el ascenso de manera espontánea. Lo que sí se sabe es que no iba acompañado de brigadistas, guías certificados ni ningún tipo de respaldo logístico que pudiera auxiliarlo en caso de emergencia.
El caso de Paolo Sánchez ha abierto un debate necesario sobre la seguridad en áreas naturales protegidas. Montañistas, rescatistas y autoridades han reiterado la importancia de contar con el equipo adecuado, preparación física y conocimiento técnico antes de emprender una travesía de este tipo.
El Iztaccíhuatl, con una altitud que supera los 5,200 metros, es una de las montañas más desafiantes de México. A pesar de su popularidad entre excursionistas, representa un riesgo real para quienes no están debidamente preparados. Cada año, se registran incidentes relacionados con hipotermia, caídas y desorientación.


La tragedia de Paolo debe servir como un recordatorio de que la naturaleza no perdona imprudencias. El montañismo no es una actividad para improvisar, mucho menos en edades tan tempranas sin acompañamiento profesional.
El caso sigue siendo investigado por las autoridades locales, quienes buscan esclarecer cómo ocurrió exactamente esta dolorosa pérdida. Mientras tanto, la montaña guarda en su silencio eterno el eco de aquella frase que estremeció al país: “Me voy a congelar”.




