La casa de El Toreo habría sido el escenario de la desaparición de María Cecilia, Cristina, Alexia y Guadalupe

Desaparecidas

El domicilio en el Frac. El Toreo en el que se encontró el vehículo que describían como en el que habían sido vistas por última vez las 4 mujeres desaparecidas en Mazatlán tendría mucho qué ver en la historia de la que aún se sabe poco

Una familiar directa de María Cecilia relató que las jóvenes acudieron al sitio por invitación de Guadalupe, quien había recibido los muebles como regalo. Sin embargo, durante la mudanza, sujetos encapuchados irrumpieron en el lugar, las obligaron a subir a vehículos por la fuerza y posteriormente las separaron. Días más tarde, sólo Guadalupe y su hermana Alexia fueron liberadas; Cristina y María Cecilia permanecen desaparecidas.

La familia de María Cecilia ha expresado su preocupación por la lentitud en las investigaciones. Aunque se les ha dado acceso parcial al expediente y se les ha informado sobre el análisis de cámaras de vigilancia, no han recibido evidencia clara ni explicación del por qué el domicilio no fue asegurado con anterioridad, pese a posibles antecedentes. “Lo que no entiendo es por qué no la aseguraron si ya había sido escenario de otros hechos delictivos”, expresó con impotencia su hermana.

Las manifestaciones pacíficas encabezadas por los familiares de Cecilia buscan romper el silencio institucional. La falta de recursos no ha impedido que se movilicen para exigir justicia. En redes sociales y medios locales, crece la presión hacia las autoridades, mientras vecinos del fraccionamiento aseguran que el domicilio ya era conocido por presuntas actividades irregulares, sin que se hayan tomado acciones visibles antes de la tragedia.

Desaparecidas
La casa de El Toreo habría sido el escenario de la desaparición de María Cecilia, Cristina, Alexia y Guadalupe. Foto: Especial.

De acuerdo con los testimonios, las jóvenes habían salido a comer aquel día, pero antes hicieron una parada en la casa de El Toreo. Esa decisión terminó convirtiéndose en el punto de quiebre de una historia que aún no tiene desenlace. “Mi hermana no era activista, era comerciante, licenciada en administración. Jamás recibió amenazas ni tuvo relación con nada fuera de la ley”, puntualizó su hermana.