Hulk Hogan: comparten como fueron sus últimos días

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El legendario luchador pasó sus semanas finales lidiando con problemas de salud y reconciliaciones familiares

Pese al deterioro físico, Terry Bollea, su nombre real, encontró momentos de paz intentando cerrar ciclos con seres queridos con quienes mantenía una relación distante. Este proceso de reconciliación personal fue parte esencial de sus últimas semanas de vida.

El jueves por la mañana, una llamada de emergencia alertó a los paramédicos sobre su grave estado de salud. Fue trasladado al Hospital Morton Plant, donde finalmente fue declarado su fallecimiento a las 11:17 a. m. Poco después, TMZ obtuvo y difundió el audio del 911, donde se escuchan los intentos por salvarle la vida al ser sacado en camilla de su residencia.

La noticia generó una avalancha de homenajes de parte de personalidades del deporte, la política y el entretenimiento. Desde Ric Flair hasta Donald Trump, todos coincidieron en resaltar la enorme huella cultural y emocional que dejó Hulk Hogan durante más de cuatro décadas en el centro del espectáculo global.

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Hulk Hogan: comparten como fueron sus últimos días. Foto: Instagram.

Entre el deterioro físico y el deseo de redención emocional

En sus últimos meses, Hogan enfrentó complicaciones derivadas no solo de su débil corazón, sino también de cirugías recientes. Su esposa, Sky, había desmentido apenas semanas antes que el luchador estuviera en coma, y afirmó que su recuperación de una discectomía cervical iba bien. Sin embargo, allegados aseguran que su salud no volvió a estabilizarse por completo.

El deterioro físico de Hogan era evidente para quienes lo rodeaban. Una fuente reveló que el luchador se encontraba “con el cuerpo de un hombre de 140 años” debido a los estragos de su carrera sobre el ring. La sumatoria de cirugías, golpes y lesiones lo dejaron en un estado muy frágil, aunque él se empeñaba en mantenerse activo ante el público y sus seguidores.

A pesar de estos desafíos, Hogan buscó acercarse nuevamente a su hija Brooke, con quien llevaba años sin hablar. Aunque los detalles de su distanciamiento nunca fueron totalmente públicos, él creía firmemente que aún podían reconciliarse. Su vínculo con su hijo Nick, en cambio, se mantuvo cercano hasta el final.

La familia Hogan ha recibido muestras de apoyo de todo el mundo. Su fallecimiento no solo conmocionó al ambiente luchístico, sino también a millones de fans que crecieron viéndolo en la televisión, el cine y eventos deportivos. Su imagen musculosa y carismática se convirtió en sinónimo de toda una era.

Un legado más allá del cuadrilátero

Hogan fue mucho más que una figura del deporte. Su popularidad alcanzó niveles de superestrella, siendo parte de películas como Rocky III y encabezando portadas de revistas durante décadas. Su carisma, estilo de vida y frases memorables lo convirtieron en una leyenda viva antes de su partida.

La cofundadora de la WWE, Linda McMahon, lo recordó como “único” y afirmó que su legado trascenderá generaciones. Por su parte, Vince McMahon expresó que Hogan fue “la mayor superestrella de la WWE de todos los tiempos”. Estas palabras reflejan el nivel de impacto que tuvo no solo en el entretenimiento, sino en la cultura pop internacional.

Incluso el expresidente Donald Trump lamentó su fallecimiento a través de Truth Social, destacando que Hulk Hogan era “fuerte, duro, inteligente, pero con un corazón enorme”. Recordó su participación en la Convención Nacional Republicana de 2024 y lo describió como un amigo leal y un patriota.

Sus apariciones públicas junto a políticos, celebridades y personalidades influyentes lo convirtieron en un rostro recurrente en eventos más allá del deporte. Hogan no solo vendía boletos para funciones de lucha, también representaba una figura de liderazgo, disciplina y espectáculo ante las masas.

Una vida de contrastes, fama y redención

La trayectoria de Hogan estuvo marcada por contrastes. Fue admirado por millones, pero también atravesó polémicas, escándalos y momentos de introspección. Su divorcio de Linda Claridge, el breve matrimonio con Jennifer McDaniel y su reciente unión con Sky reflejan los cambios constantes en su vida personal.

En lo económico, dejó una fortuna estimada en 25 millones de dólares. Además de sus dos hijos, también le sobreviven nietos con quienes buscó mantener contacto en sus últimos meses. Según fuentes cercanas, el luchador deseaba que su familia recordara más su faceta humana que su fama.

Durante años, Hogan habló de fe, disciplina y segundas oportunidades. Se sabe que fue bautizado 18 meses antes de morir, en un acto que calificó como “el mejor día de su vida”. Este detalle, poco conocido, ofrece una perspectiva distinta de una figura mediática que también buscaba redención espiritual.

Su legado, entonces, no queda solo en el ring. La historia de Terry Bollea es también la de un hombre que intentó reconstruirse a sí mismo, sanar relaciones rotas y partir con paz interior, rodeado de sus afectos más cercanos.