El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó a través de una carta dirigida a la presidenta Claudia Sheinbaum que impondrá nuevos aranceles que podrían alcanzar hasta un 30 % a productos procedentes de México
El panorama para los compradores en línea en México cambiará notablemente a partir del 1 de agosto de 2025. El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó a través de una carta dirigida a la presidenta Claudia Sheinbaum que impondrá nuevos aranceles que podrían alcanzar hasta un 30 % a productos procedentes de México. La medida busca presionar al gobierno mexicano para frenar el tráfico de drogas hacia territorio estadounidense, según detalló el propio mandatario.
El anuncio ha generado un fuerte revuelo en redes sociales, especialmente entre usuarios que suelen realizar compras en plataformas como Shein, Temu o AliExpress. Estas tiendas digitales, reconocidas por sus precios bajos y envíos internacionales, podrían ver afectada su competitividad frente a un aumento en los costos derivados de estos nuevos impuestos. Expertos advierten que la medida podría reflejarse directamente en el bolsillo del consumidor final, elevando los precios de prendas, accesorios y productos electrónicos.
En respuesta a esta amenaza comercial, el Gobierno de México convocó una mesa de trabajo binacional permanente en la que participan la Secretaría de Economía, Relaciones Exteriores, Hacienda, Seguridad Pública y Energía. El objetivo principal es negociar con Estados Unidos para mitigar el impacto económico que estos aranceles representarían para ambos países, además de tratar temas sensibles como seguridad, migración y el fortalecimiento de la frontera común.
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El comunicado oficial difundido por el Gobierno de México subraya que “México ya está en negociaciones”, mostrando una disposición abierta al diálogo diplomático. Las autoridades mexicanas confían en que, a través del diálogo, se pueda encontrar una solución que no afecte directamente a millones de consumidores ni al comercio bilateral, que hasta ahora se ha beneficiado del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).


Hasta el momento, muchos productos procedentes de México ingresaban a Estados Unidos libres de aranceles gracias al T-MEC, siempre que cumplieran con las reglas de origen establecidas. Sin embargo, este nuevo paquete de medidas podría modificar el panorama, incluso para plataformas de comercio electrónico internacional que distribuyen productos hacia México, encareciendo la cadena de distribución.
Especialistas en comercio exterior explican que, si bien Shein y Temu son empresas chinas, sus envíos suelen pasar por centros logísticos en México o Estados Unidos antes de llegar al consumidor. Con el nuevo escenario, cualquier producto que cruce la frontera podría verse alcanzado por estos impuestos, haciendo que artículos que antes llegaban a bajo costo experimenten un aumento de precio considerable.
La medida, según argumenta el gobierno estadounidense, busca proteger a las pequeñas y medianas empresas locales que sí cumplen con el pago de impuestos y obligaciones fiscales, creando una competencia más equilibrada frente a los gigantes del comercio digital. Sin embargo, también podría provocar que muchos consumidores reconsideren sus hábitos de compra y busquen alternativas en el mercado nacional.
Aunque aún están por definirse los detalles de la aplicación de estos aranceles, lo cierto es que el comercio electrónico enfrenta un desafío importante. Millones de usuarios mexicanos que hasta ahora encontraban en plataformas internacionales precios competitivos podrían tener que pagar más a partir de agosto, lo que transformaría la forma de consumir y podría impulsar, indirectamente, a las tiendas y fabricantes locales.
Aunque aún están por definirse los detalles de la aplicación de estos aranceles, lo cierto es que el comercio electrónico enfrenta un desafío importante. Millones de usuarios mexicanos que hasta ahora encontraban en plataformas internacionales precios competitivos podrían tener que pagar más a partir de agosto, lo que transformaría la forma de consumir y podría impulsar, indirectamente, a las tiendas y fabricantes locales.




