Lamentablemente esa fue la última fotografía de ambas juntas y felices; se ha confirmado el fallecimiento de la señora Alicia Matías
Minutos antes de que la tragedia marcara a su familia y a toda la comunidad de Iztapalapa, Alicia Matías Teodoro compartió con orgullo y ternura una selfie junto a su nieta Azuleth. Esa imagen, difundida en un chat familiar, se convirtió después en un retrato conmovedor de lo que serían sus últimos instantes de paz antes de la explosión en el Puente de la Concordia.
La fotografía muestra a la mujer de 49 años sonriente, con la pequeña de dos años en brazos, sin sospechar que apenas diez minutos más tarde su vida cambiaría para siempre. Para quienes hoy la recuerdan, esa instantánea representa el amor profundo de una abuela que no dudó en arriesgarlo todo por salvar a la menor.
El accidente ocurrido el 10 de septiembre dejó una estela de dolor en la Ciudad de México. Sin embargo, en medio de la tragedia, el nombre de Alicia quedó grabado como símbolo de valentía y entrega incondicional. Su historia trascendió más allá del hecho noticioso para convertirse en ejemplo de fortaleza y amor familiar.
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Un vínculo irrompible
Alicia trabajaba como checadora en una base de transporte en Santa Martha Acatitla. Llevaba cuatro años laborando en la zona, primero vendiendo dulces y más tarde coordinando rutas de combis. Su nieta solía acompañarla a diario, pues su hija, madre soltera, debía cumplir con jornadas largas de trabajo como intendente.
La cotidianidad de ambas se vio interrumpida por la explosión de una pipa de gas en la zona del Puente de la Concordia. En medio del caos, Alicia tomó la decisión más difícil: cubrir con su cuerpo a la pequeña para protegerla de las llamas y la onda expansiva. Testigos confirmaron cómo su reacción inmediata evitó que la tragedia se llevara a la niña.


Esa última imagen previa al accidente, junto con los relatos posteriores, son el reflejo de un lazo inquebrantable. La abuela sabía que corría peligro, pero eligió salvaguardar a Azuleth hasta el último aliento. Su historia ha conmovido a miles de usuarios en redes sociales, quienes la llaman ya “la abuelita heroína”.
Una lucha contra el tiempo
El auxilio llegó rápidamente gracias a policías y vecinos que actuaron en el lugar. Un oficial trasladó en motocicleta a la pequeña al hospital más cercano, mientras Alicia fue ingresada al Hospital Magdalena de las Salinas, especializado en quemaduras.
Con el 80% de su cuerpo dañado y lesiones internas de gravedad, su pronóstico fue reservado desde el inicio. Durante las primeras horas circularon versiones confusas que incluso la dieron por muerta, lo que obligó a las autoridades sanitarias a corregir la información.
La familia, angustiada, solicitó atención integral y clamó para que su sacrificio no quedara en el olvido. A pesar de los esfuerzos médicos, la noche del 12 de septiembre se confirmó su fallecimiento, dejando un vacío profundo pero también un legado de amor y valentía.
El dolor y el orgullo de una familia
Sandra Barajas, hermana de Alicia, relató que la última foto compartida fue enviada al chat familiar con cariño, como lo hacía siempre. “No sabíamos que sería la última vez que la veríamos así, viva, con su niña. Ella solo quería proteger a Azuleth, y lo logró”, declaró conmovida.
El testimonio refleja no solo la pérdida de una mujer trabajadora, sino la grandeza de un acto de amor que permitió que su nieta sobreviva. Para la familia, el recuerdo de Alicia está lleno de orgullo, pues consideran que su sacrificio es la prueba de la fuerza que puede tener el amor de una abuela.
Su historia ya no pertenece únicamente a su círculo cercano: se ha vuelto parte de la memoria colectiva de una comunidad que la reconoce como ejemplo de entrega incondicional.
Azuleth, símbolo de esperanza
La pequeña Azuleth permanece internada en el Centro Médico Nacional Siglo XXI, en la unidad de Pediatría. Aunque presenta quemaduras en el 60% de su cuerpo, su estado se mantiene delicado pero estable, lo que abre un rayo de esperanza en medio de la tragedia.
Su recuperación será larga y requiere cuidados especializados, pero la fortaleza que mostró su abuela al salvarla se ha convertido en inspiración para quienes siguen su evolución. Para muchos, la supervivencia de la niña es el mayor legado de Alicia.
En redes sociales, miles de mensajes de apoyo han inundado publicaciones sobre su estado de salud, destacando que la historia de ambas es hoy un recordatorio de lo que significa el amor familiar.
Una foto convertida en legado
Esa última selfie que Alicia compartió con su nieta no es solo una fotografía. Para su familia y para quienes conocieron la historia, se ha transformado en un símbolo de amor y resiliencia.
Más allá del dolor, la imagen es ahora un testimonio que recuerda cómo, incluso en circunstancias extremas, el vínculo entre abuelos y nietos puede trascender cualquier adversidad.
En la memoria colectiva, la sonrisa de Alicia junto a Azuleth permanecerá como una de las postales más significativas de esta tragedia. Un recordatorio de que, en ocasiones, el amor es capaz de desafiar incluso al fuego.




