Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas es uno de los nombres más reconocidos en la política mexicana actual
Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas nació el 25 de abril de 1975 en Campeche y ha forjado su camino dentro del Partido Revolucionario Institucional (PRI), donde se desempeña como presidente nacional desde 2019. Su liderazgo ha estado orientado a reestructurar y reposicionar al partido tras varias derrotas electorales, aunque no exento de cuestionamientos y críticas por parte de diversos sectores.
Antes de asumir la dirigencia nacional, Moreno ocupó diversos cargos públicos. Fue gobernador de Campeche de 2015 a 2019, periodo en el que consolidó su influencia política. También ha sido diputado federal y senador, participando activamente en comisiones legislativas clave. Su ascenso en el PRI lo colocó como uno de los principales operadores del partido en tiempos de reconfiguración política nacional.
Sin embargo, su gestión se ha visto marcada por controversias. A lo largo de los últimos años, ha enfrentado acusaciones de enriquecimiento ilícito, uso indebido de recursos y la difusión de audios en los que presuntamente se le escucha haciendo comentarios comprometedores. Moreno ha negado rotundamente estos señalamientos, argumentando que son parte de una estrategia de persecución política en su contra.
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En 2025, su nombre volvió a ocupar titulares debido a nuevas solicitudes de desafuero. En julio, la Fiscalía Especializada en Combate a la Corrupción de Campeche lo acusó de desviar 83.5 millones de pesos durante su mandato como gobernador. Esta acción se suma a otra petición presentada en 2022 por presunto enriquecimiento ilícito. La Sección Instructora de la Cámara de Diputados ya analiza el expediente, y Moreno asegura contar con amparos legales para frenar el proceso.


El escenario político se tensó aún más este miércoles cuando protagonizó un altercado en el Senado de la República. Durante una sesión de la Comisión Permanente, increpó a Gerardo Fernández Noroña por no concederle la palabra. El incidente escaló hasta agresiones físicas y amenazas verbales, lo que derivó en denuncias por lesiones y daños a la propiedad, así como una nueva exigencia de desafuero en su contra. Moreno, por su parte, sostiene que fue Noroña quien inició la confrontación.
Este conjunto de eventos mantiene al líder priista en el centro de la atención pública. Mientras enfrenta acusaciones legales y pugnas políticas, Alejandro Moreno continúa defendiendo su permanencia en el escenario nacional. Sus aliados lo ven como una figura clave para la reconstrucción del PRI, mientras que sus detractores exigen que rinda cuentas ante la justicia por las irregularidades señaladas durante su trayectoria. El desenlace de estos procesos será determinante para el futuro inmediato de su carrera y para el propio partido que representa.




