Te compartimos lo que realmente significa cuando tu perro te lame, según veterinarios expertos
Ese lametón mañanero que tu perro te da en la mano o esa insistente persecución hasta lograr “besarte” en la cara suelen interpretarse como muestras de amor. Sin embargo, la veterinaria Adelaida Gómez, especialista de Kivet (red de clínicas veterinarias de Kiwoko), compartió con Hola que estos lamidos forman parte de un lenguaje más complejo y pueden expresar desde “dame comida” hasta “estoy estresado”.
Gómez explica que lamer es una conducta instintiva heredada de los ancestros de los perros, los lobos, que se acicalan mutuamente para fortalecer vínculos sociales. “Los perros lamen para demostrar afecto y pertenencia al grupo, algo similar a la forma en que los lobos cuidan a su manada”, comenta. Pero este acto también puede ser una señal de sumisión o una forma de comunicación.
No siempre se trata de cariño, advierte la experta. Los lamidos pueden indicar nerviosismo, necesidad de atención o incluso una exploración sensorial, ya que la lengua del perro funciona como una herramienta para “saborear” el entorno. Además, después de que una persona suda, la piel salada puede atraer a los perros, mezclando lo afectivo con lo práctico.
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Un instinto ancestral que perdura en casa
El comportamiento de lamer tiene raíces profundas en la evolución canina. Gómez señala que, en las manadas de lobos, los cachorros lamen el hocico de los adultos para pedir alimento regurgitado, y esto refuerza las jerarquías sociales. Aunque los perros domésticos no viven en manada ni cazan, mantienen muchos de estos instintos.


En la vida con humanos, el perro reemplaza ese lamido en el hocico por lamer manos, cara o extremidades de sus dueños, expresando así cercanía, afecto y su rol dentro de la “manada” familiar. Esta conducta es una forma natural de comunicación y vínculo social que refleja su necesidad de conexión y pertenencia.
Por ello, cuando tu perro te lame, no solo es una muestra de amor, sino también un gesto con múltiples significados ligados a su historia evolutiva y a su contexto emocional actual.
La señal de alarma que debes vigilar
Aunque lamer es una conducta habitual, la veterinaria advierte sobre la importancia de observar su frecuencia y contexto. En algunos casos, este comportamiento puede volverse compulsivo, sirviendo como mecanismo de autorregulación ante el estrés o la ansiedad.
Un signo de alerta es cuando el perro se concentra en lamer una zona específica hasta provocar irritaciones o calvas, lo que podría ser indicativo de problemas médicos o trastornos obsesivo-compulsivos. En estas situaciones, se recomienda acudir a un veterinario o etólogo para una evaluación y posible tratamiento.
Detectar estos comportamientos a tiempo puede evitar complicaciones físicas y emocionales para el animal, garantizando su bienestar y calidad de vida.
¿Es seguro que mi perro me lama la cara?
Muchos dueños disfrutan de esta interacción como una muestra de cariño, pero Gómez advierte que la boca de un perro contiene bacterias que pueden ser riesgosas para humanos, especialmente si hay heridas abiertas, mucosas expuestas o personas con sistema inmunológico comprometido.
Los lamidos en manos o pies representan un riesgo menor, pero la prudencia es clave, sobre todo en hogares con niños pequeños o personas vulnerables. Mantener una buena higiene y supervisar estas interacciones es fundamental para evitar posibles infecciones.
El conocimiento sobre estos riesgos permite disfrutar de la cercanía con nuestra mascota de forma segura y responsable.
Cómo frenar los lamidos sin dañar el vínculo
La veterinaria enfatiza que los perros no lamen con mala intención, sino que expresan necesidades o emociones. Por ello, castigar no es la solución más efectiva para controlar esta conducta.
En cambio, recomienda redirigir el comportamiento mediante una estimulación física y mental adecuada: paseos más largos, juegos interactivos o ejercicios de obediencia. Anticiparse al lamido con órdenes sencillas, juguetes o caricias en otra zona puede ser de gran ayuda.
Si el problema persiste, la intervención de un educador canino o etólogo es aconsejable para diseñar un plan personalizado que beneficie tanto al perro como a su dueño.
Comprender los lamidos para fortalecer el vínculo con tu perro
En definitiva, los lamidos son un lenguaje complejo que puede reflejar amor, curiosidad o incluso malestar. Entender su origen y el contexto en que ocurren es fundamental para responder adecuadamente a las necesidades emocionales y físicas de nuestra mascota.
Según Gómez, esta comprensión fortalece el vínculo entre el perro y su dueño desde el respeto y la empatía, mejorando la convivencia y la calidad de vida de ambos.
Prestar atención a estas señales nos permite cuidar mejor a nuestros compañeros de cuatro patas y fomentar una relación sana y armoniosa.




