Nadia Berrelleza se ha hecho presente una vez más en redes sociales en la lucha por encontrar a su hermana María Cecilia
La angustia crece con el paso de los días. María Cecilia Berrelleza Flores, de 31 años, desapareció el pasado 21 de julio en Mazatlán, Sinaloa, y hasta ahora no hay pistas claras sobre su paradero. La joven fue vista por última vez alrededor de las 04:59 horas en el fraccionamiento Real del Valle, sin que se tenga conocimiento sobre las circunstancias exactas de su desaparición. Su familia vive una pesadilla sin respuestas.
La Comisión Estatal de Búsqueda de Personas de Sinaloa emitió una alerta de búsqueda desde las primeras horas tras su desaparición. Como señas particulares, se reporta que María Cecilia mide 1.52 metros, es de tez morena clara, complexión delgada, cabello rizado y ojos grandes. Al momento de desaparecer, vestía una blusa rosa, short beige con bolsas al costado, y portaba una cadena de oro con un dije de corazón.
Una cicatriz en el hombro derecho podría ayudar a identificarla, en caso de ser localizada. La familia pide encarecidamente que cualquier información sea comunicada de inmediato a las autoridades a través del número 669 327 8424 o al correo cebpd@sinaloa.gob.mx. Cada minuto cuenta en una búsqueda que se ha extendido por una semana sin avances significativos.
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Nadia Margarita Berrelleza Flores, hermana de María Cecilia, compartió un desgarrador mensaje en redes sociales que ha conmovido a cientos de personas. “Qué dolor tan grande, de verdad. Ver a mi madre en la madrugada esperándote todos los días, dormir casi en la banqueta…”, escribió. El mensaje refleja el nivel de desesperación que enfrenta la familia, a quienes la incertidumbre les roba la calma.


“Me siento culpable porque no logro nada”, continúa Nadia, quien también expresó su deseo de obtener al menos una esperanza. El grito de auxilio no solo busca visibilidad, sino también el apoyo de la ciudadanía y de las autoridades para intensificar los esfuerzos de búsqueda. Mientras tanto, el tiempo transcurre con una carga emocional cada vez más devastadora para sus seres queridos.
Cristina Salas, otra mujer reportada como desaparecida el mismo día en Mazatlán, ha sido relacionada en algunos medios como parte de este caso, aunque no se han confirmado vínculos entre ambas desapariciones. Lo cierto es que ambas mujeres cumplen más de siete días sin que se conozca información concreta, lo que ha encendido las alarmas en la comunidad local.
Colectivos de búsqueda y organizaciones civiles en Mazatlán han comenzado a difundir el caso en sus plataformas. La exigencia es clara: que las autoridades no bajen la guardia y continúen con las diligencias necesarias para dar con el paradero de María Cecilia. Los ciudadanos, por su parte, han comenzado a compartir la ficha de búsqueda en redes sociales con la esperanza de que alguien aporte datos clave.
Mientras la incertidumbre domina el entorno familiar, el caso se suma a una preocupante estadística de desapariciones en el país, donde cada historia representa una vida detenida en el tiempo. El llamado de Nadia no es solo personal, sino colectivo: que la esperanza no se extinga y que las autoridades actúen con contundencia y empatía.




