Lo que debía ser una noche inolvidable al ritmo de Coldplay se transformó en el epicentro de un escándalo corporativo que ha puesto bajo los reflectores a la empresa tecnológica Astronomer
Todo comenzó cuando las cámaras del Gillette Stadium captaron a Andy Byron, CEO de la compañía Astronomer, abrazando efusivamente a Kristin Cabot, directora de Recursos Humanos, durante la interpretación de The Jumbotron Song. El momento fue proyectado en pantalla gigante y, en cuestión de minutos, replicado por miles en redes sociales.
La situación no habría escalado si no fuera por el contexto: Byron está casado con Megan Kerrigan, mientras que Cabot se divorció en 2022. La reacción nerviosa de ambos —alejándose rápidamente y cubriéndose el rostro— encendió aún más las especulaciones sobre una posible infidelidad, convertida ya en uno de los virales más comentados de la semana. La escena, aparentemente espontánea, detonó una conversación que pasó de lo anecdótico a lo personal y corporativo.
Pronto, comenzaron a circular en internet presuntas cartas de disculpa atribuidas al propio Andy Byron. En ellas, el ejecutivo supuestamente admitía la responsabilidad del momento, pedía perdón a su familia y a su equipo, y criticaba sutilmente a los organizadores del evento por “exponer un instante privado” al público. Sin embargo, Astronomer desmintió la autenticidad de esas declaraciones.
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Fue Taylor Jones, director de Comunicaciones de la empresa, quien aclaró que el texto provenía de una cuenta parodia y no representaba la postura oficial del CEO ni de Astronomer. La compañía también negó un segundo comunicado que circuló con tono satírico, y desde entonces ha guardado silencio respecto a las posibles consecuencias internas del incidente. Hasta el cierre de esta nota, ni Byron ni Cabot han ofrecido declaraciones públicas.


En redes sociales, las reacciones no se hicieron esperar. Algunos usuarios creyeron genuina la carta falsa y elogiaron lo que pensaban era un gesto de madurez y responsabilidad. Pero otros criticaron el supuesto intento de Byron de desviar la atención hacia los productores del concierto. “¿En serio está culpando a Coldplay por evidenciarlo?”, se leía en X (antes Twitter), recordando además que fue el propio Chris Martin, vocalista de la banda, quien al ver la escena comentó: “O están teniendo una aventura o son muy tímidos”.
La viralización del momento ha puesto en jaque la imagen corporativa de Astronomer, una empresa que había ganado notoriedad en el sector tecnológico tras alcanzar el estatus de unicornio en 2022, con una valuación superior a los mil millones de dólares. Byron, quien asumió el cargo de CEO en julio de 2023, es ahora el centro de un escrutinio que va más allá del ámbito profesional.
En medio de la polémica, algunos detalles personales también comenzaron a salir a la luz. Según medios estadounidenses, Megan Kerrigan, esposa de Byron, habría modificado su apellido en redes sociales y compartido el video del concierto en sus historias de Instagram, lo que muchos interpretaron como una reacción directa al escándalo. Byron, por su parte, ha restringido la visibilidad de sus perfiles digitales, eliminando información de carácter personal.
La empresa mantiene su sede en Nueva York tras haberla trasladado recientemente, y no ha emitido comentarios sobre si tomará medidas disciplinarias internas. Mientras tanto, el silencio de los protagonistas alimenta la especulación y la controversia en línea, donde cada nueva pista, captura o publicación es analizada minuciosamente por internautas atentos al drama corporativo.
Este incidente no solo ha generado memes y debates sobre privacidad y comportamiento profesional, sino que también ha reabierto la conversación sobre los límites entre lo personal y lo laboral, especialmente cuando se mezclan en el ojo público. Lo que parecía un concierto más se ha convertido en una lección inesperada sobre reputación digital, liderazgo y relaciones en el trabajo.




